Sherlock Holmes y los zombis de Camford
Alberto López Aroca
Editorial: Dolmen Editorial
Colección: Línea Z
Primera edición: enero de 2011
Número de páginas: 280
Precio: 16,95 euros
ISBN: 978-84-938143-193-1
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Texto de contraportada:
Es octubre de 1903. Sherlock Holmes está a punto de retirarse, Watson ha contraído matrimonio por enésima vez, y el detective de Baker Street cuenta ahora con la ayuda de un antiguo ex presidiario, Otis Mercer, para realizar las labores cotidianas del oficio.
Cuando Bernard Baker, masón y también detective privado, solicita la ayuda del Maestro para localizar al comprador de un extraño “elixir rejuvenecedor”, Sherlock Holmes decide viajar a la ciudad universitaria de Camford, donde se topará con una abominable, mefítica y aterradora amenaza, así como con una serie de enigmas que desafiarán a la mente deductiva del Gran Detective: ¿Qué secreto oculta la piedra mágica del joven millonario recién llegado de Sudamérica? ¿Quién es el hombre de la mano de metal? ¿Cuáles son las verdaderas intenciones del extravagante señor Pride? ¿Qué prodigios se guardan en los lóbregos sótanos de la universidad?
Y lo que es más, ¿podrá Sherlock Holmes resolver todos estos misterios, trabajar con unos nuevos y monstruosos aliados, y evitar que el mundo acabe invadido por una plaga de muertos vivientes?
Reseña de Jack Moreno:
Bernard Barker, colega de Holmes (aunque no tan aventajado), acude a Baker Street en busca de los consejos y servicios del famoso detective consultor. Watson está ausente debido a su reciente himeneo y es ahora el ex presidiario Otis Mercer el nuevo ayudante de Holmes, un fiel irregular que además sirve como narrador de esta aventura.
Anton Dorak es un pequeño empresario que regenta una estafeta de envíos internacionales. Desde la ciudad de Praga recibe un extraño medicamento, un elixir de juventud que ha solicitado un profesor de la Universidad de Camford, el señor Presbury. Barker fue contratado para esclarecer los sucesos que tuvieron lugar en la mansión de los Presbury a raiz de este pedido, pero su investigación se vio bloqueada ante el cariz de los extraordinarios acontecimientos que tuvieron lugar.
Sherlock Holmes acepta la petición de ayuda de Barker y junto a Mercer prepara un viaje en tren hasta Camford. Allí son recibidos por el criado de Presbury que no consigue explicar lo que está sucediendo en la mansión de sus amos, una familia muy respetada en la localidad pero sobre la que parece haber caido un terrible infortunio.
López Aroca inicia la narración de esta estupenda aventura respetando al máximo el canon holmesiano —presentación del cliente y su problema, descripción preliminar del caso y sus inconvenientes, exhibición temprana de las facultades deductivas de Holmes y una rápida inmersión en el trabajo de campo del detective— pero añade la novedad de enfrentar al genial personaje de Doyle frente a un hecho sobrenatural y en apariencia imposible de resolver.
El desafío son los zombis, unos monstruos desconocidos que Holmes relaciona inicialmente con los no muertos haitianos, y de los que intenta en vano obtener una explicación lógica y racional a su capacidad para sobrevivir a la muerte. Sin embargo, pronto descubre que lo que ocurre en Camford es diferente: una plaga desconocida y potencialmente peligrosa que puede suponer una seria amenaza para toda Inglaterra.
No obstante su omisión al comienzo del relato, López Aroca acierta al recuperar a Watson hacia la mitad de la novela, trabajando codo con codo junto a Mercer, intentando con su ciencia (autopsias) poner algo de luz sobre la inexplicable fisiología zombi, sus extraños órganos internos y su imposible sistema circulatorio capaz de poner en marcha los putrefactos cuerpos de estos seres.
Al igual que Rodolfo Martínez hizo en sus recientes pastiches holmesianos, López Aroca introduce también en un magnífico crossover a varios superhéroes de diferentes épocas y universos literarios (Wold Newton) aliados junto al Gran Detective —Seth Pride alias The Spider, Louis Crandle alias Zarpa de Hierro y Tim Kelly alias Ojo Mágico— y equipados con toda una nueva gama de armas modernas, superpoderes y gadgets tecnológicos que dejan inútiles el pequeño revólver de Watson y los escasos conocimientos de artes marciales de Holmes. En el bando contrario también hay un homenaje a viejos personajes del cómic —Mytek el poderoso, Dan Dare— y otras creaciones de escritores como H.G. Wells.
De nuevo sobrevuela la idea de la proximidad de un nuevo siglo que trae consigo toda una serie de increíbles avances y prodigios tecnológicos —helicópteros, armas eléctricas, autómatas gigantes— incomprensibles para hombres como Sherlock Holmes, personajes anclados en una era victoriana que ya está tocando a su fin.
La novela es todo un deleite tanto para los fans de los zombis como para los seguidores de Sherlock Holmes. Las escenas de investigación y deducción se entremezclan con la naturaleza esquiva de los muertos vivientes hasta concluir la historia con la esperada apoteosis zombi final.
Sherlock Holmes y la Boca del Infierno